Somos un ecosistema de relaciones que promueve las humanidades digitales como disciplina. Nos apoyamos en un modelo transdisciplinario donde convergen las tecnologías, las comunidades que las utilizan y los conocimientos que se generan a partir de estas interacciones. Conscientes de los desafíos tecnológicos de nuestra realidad social, geográfica y económica, nos preguntamos cómo podemos concebir proyectos digitales pertinentes, viables y sustentables desde y para el Caribe.
Gracias al respaldo de la Fundación Mellon desde 2022, UPR Caribe Digital ha podido desarrollar una agenda académica que incluye actividades formativas dirigidas a la comunidad universitaria. Este apoyo nos ha permitido conceptualizar e implementar tres iniciativas clave:
- Una residencia académica, orientada a ofrecer conferencias y talleres prácticos, abiertos y gratuitos para todas las personas interesadas (DH Fellows).
- Un curso subgraduado anual sobre métodos de investigación en humanidades digitales, en el que se desarrollan cinco proyectos digitales al año, en colaboración con grupos de base comunitaria en Puerto Rico (Scholars in Residence: Humanidades Digitales).
- Una concentración menor en la disciplina, ofrecida a través del Programa de Estudios Interdisciplinarios de la Facultad de Humanidades del Recinto de Río Piedras.
Seguimos el modelo post custodial como pilar para el desarrollo y la gestión de nuestros proyectos digitales que promuevan la colaboración entre instituciones académicas y organizaciones comunitarias que resguardan el patrimonio cultural. Nuestro principio fundamental es que las comunidades o propietarios de los materiales puedan tomar decisiones informadas con el acompañamiento de expertos en diversas disciplinas, como la ciencia de la información, las humanidades digitales, la informática, entre otras áreas relacionadas.Desde esta perspectiva, se invierten las dinámicas de poder tradicionales entre el creador, el custodio y el recurso. Las organizaciones con las que colaboramos conservan y controlan los derechos sobre los documentos que resguardan, participan activamente en su descripción y son las principales responsables del cuidado de los recursos de información. Esta dimensión inversa del archivo hace que dichos recursos cobren vida. Proponemos, así, una noción de archivo vivo, en constante transformación, revisión y evolución.

